
tú que eres un juego tentando la muerte,
tú que atraes y a la vez te rechazan,
tú que haces pagarte por conseguirte,
y otros paguen un precio mucho más alto,
no sé quién necesitará más del otro:
tú sin saciar en boca ajena,
o unos labios sin beberte,
recemos para que esos labios venzan.